Hoy vuelve a salir el sol y todo está igual. La vida sigue aunque a veces te apetezca que el mundo se pare por unas horas para poder pensar con claridad.

Es importante para mi saber porque hago, digo o reacciono de una manera concreta y por eso necesito, de vez en cuando, un tiempo de soledad, entendiendo por soledad “carencia de compañía” no aquella soledad que se comparte. No aquella que estando rodeada te hace sentir vacía.

Mi soledad me permite pensar e intentar encontrar un porqué. Quizás demasiadas veces busco un porque, soy consciente de que ese porque me lo busco a mí y no lo busco en los demás. Soy mi peor enemigo la más cruel y la más sincera. Eso es bueno pero también malo.

Busco respuestas pero no siempre las encuentro. Busco soluciones pero no siempre tengo los recursos como para llevarlas a buen fin.

Mi soledad compartida no es elegida y mis momentos de soledad son demasiado pocos.

Me siento, a veces, como un animal arrinconado y en esos momentos sale lo peor de mí, sale la parte animal de autoprotección. Necesito mis momentos esos que me permiten serenarme, esos momentos en los que me equilibro. Aún sabiendo que esos momentos asustan a los que me rodean.

Esos momentos sola son los que me dejan tomar aire. No tengas miedo a dejarme mi espacio de soledad.